Un par de cosillas de la prensa, que muestran consecuencias de llevar hasta el límite
"la ló(gi)ca católica" [gracias, Paco].
La primera, la tira de humor del diario gratuito
ADN del 1 de diciembre
[gracias, Monika]:

En cuanto la vi, me vinieron a la memoria los versos de
Machado:
"¡Oh, no eres tú mi cantar no puedo cantar, ni quiero a este Jesús del madero sino al que anduvo en la mar!"Me hace tanta gracia que todavía se cante este poema en las procesiones como si fuera una saeta, cuando no es más que una crítica a la superstición que suponen.
La segunda, las palabras de la
delegada del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid,
Ana Botella, durante el
noveno Congreso Nacional del Medio Ambiente (
CONAMA):
El planeta "está al servicio del ser humano porque el ser humano es el centro"
¡Cuántos años de retraso supone esta afirmación derivada de la tradición católica, si no incluso cristiana!: me vienen palabras a la mente como
"antropocentrismo",
"geocentrismo", ...
Recordemos a la señora de
Aznar que en el Universo, hay 100.000 millones de galaxias y en cada galaxia hay 100.000 millones de estrellas: para tener una imagen, las estrellas del universo serían como el número de granos de arena de todas las playas de la Tierra.
La insignificancia del hombre frente a la inmensidad del Universo es manifiesta en el tiempo y en el espacio. Su habitat, la Tierra, no es mas que un pequeño planeta, que bien pudo no existir, en el sistema de una estrella de tamaño medio perdida en el extremo de una galaxia, en un Universo que las cuenta por millones; su tiempo, fracción ínfima del lapso total, terminará probablemente mucho antes de que el Sol haya llegado a su fin, mientras miles de millones de estrellas nacen y mueren en el transcurso de un periodo para nosotros inabarcable; su génesis como ser vivo, resultado de un proceso evolutivo de gran complejidad y fragilidad, que pudo haber cambiado de dirección y resultados en infinidad de ocasiones según las cambiantes situaciones del entorno, y que tan sólo un día antes de que acabara el año, si seguimos nuestra anterior simulación, era impensable su aparición.
Podemos concluir que su existencia es trivial, su destino indiferente, su trascendencia insignificante, su finalidad quimérica. (El hombre y el Universo - arco)
Su homólogo en
San Sebastián,
Denis Itxaso, ya señaló que
si se pone el planeta al servicio del hombre, "el planeta puede acabar decidiendo por el hombre".
Para rematarlo,
Botella instó a
liberalizar más suelo para "abaratar la vivienda". Pero ése es otro "cantar" ;-)